LA NADIE
Hay una señora en mi vida que me importa un pepino, o al menos debería, pero que tiene una madre que merece unas líneas, porque da la casualidad de que está muerta y creo que lleva viviendo así desde que nació. No imaginas qué terrible falta de brillo, qué opacidad la trasciende y qué nada la envuelve haciéndola invisible, neutra, insípida, agua destilada, que ni para beber vale ni mancha ni nada. Pero tiene un marido inexplicable, él es un gran hombre, todo un caballero, con clase, con porte dinero y fama. Y la quiere verdaderamente, ya que amarra a tal anodina señora de la mano y se pasean. Y yo no soy cotilla pero pienso que de qué hablará la estrella con su nada. Es que por no ser no es ni deprimente, ni roba energía ni molesta su presencia como podría molestar a un ser genuino y vital una flor de plástico. Quizá ella le gusta por ser como un público portátil. Anónimo y respetable público que aplaude al final de la función y que los focos no dejan ver el rostro. Y se ll...